Filosofía Mi Colegio   

 Nuestra Filosofía 
   

Nuestra Filosofía identifica a la persona como: Una persona humana, ética y espiritual: dada desde un proceso de formación continua y gradual en la dimensión axiológica y espiritual expresada en actitudes como revelación de la interioridad, manifestada en las interrelaciones con los otros, con la naturaleza, consigo misma y con Dios.

Formándose como persona, capaz de compartir con los demás y colocar al servicio de los otros, las cualidades y saberes, compartiendo el potencial de sí mismas y los aportes valiosos para el bienestar de la comunidad y la sociedad, respetando las diferencias de los otros, sabiendo que lo distinto y diferente la enriquece. 

Como ser única e irrepetible se va preparando, para asumir una sociedad pluricultural, que así mismo la respeta y ayuda a crecer. Se esfuerza cada día por realizar acciones honestas y por cuidar a cada uno de los seres, que forman parte de la naturaleza, empezando por sus semejantes.

     

El comportamiento humano, ético y espiritual es el modo usual de manifestarse como persona, desde el punto de vista de las actitudes y valores y la construcción de la identidad. Haciendo conciencia de quienes somos, y quienes son los demás, qué sentido tiene la vida como don de Dios y cómo la hace crecer en abundancia.

Una persona que reconoce a Dios como padre y Creador, se relaciona con Él, a través de Jesucristo y se une a Él, en la Escucha de la Palabra diaria, y la oración– reflexión en la práctica de la misericordia como valor amigoniano, norte de su vida personal, familiar, grupal y social.

Como ser social que vive en comunidad: con capacidad para ir conformando el tipo de mujer, digna, íntegra y rebosante de valores, que la sociedad requiere, para ser transformada con actitudes humanas, espirituales y fraternas que la hacen responsable de la construcción del tejido social en su familia, su colegio en el entorno y en un mundo que cambia aceleradamente.

Manifiesta su vivencia comunitaria y su comportamiento social como un proceso gradual en la práctica de los valores, en el crecimiento cognitivo, en la capacidad de tomar las riendas de su propia vida y de sus acciones, que le permita ser autónoma y refleje una mayor preocupación por sí misma y por los demás.

     

Vive en comunidad y en la sociedad y actúa en ella, caracterizada por la honestidad, la honradez, la rectitud, la transparencia, la solidaridad, la construcción de la paz, la justicia y el liderazgo y va desarrollando gradualmente la capacidad de análisis, síntesis y el pensamiento crítico, ayudándole a trascender la realidad adversa, como mujer que vive de la fe y de la Palabra.

Va comprendiendo la importancia de la defensa y cuidado del medio ambiente como actitud franciscana amigoniana tanto a nivel local como global y se preocupa por participar en iniciativas y prácticas a su favor, de igual manera va dejando los lugares en donde habita, en cualquier tiempo y lugar, mejor de cómo lo encontró.

Conoce y respeta las normas de su colegio y las referidas a su familia y su ciudad así como las de tránsito y exige el cumplimiento de las mismas y los acuerdos que hace con sus padres, educadores, superiores, compañeras y consigo misma, porque el comportamiento social es la manera de manifestarse ante los demás con actitudes acordes con la formación integral, dando lo mejor de sí, por el bien de los demás y actuando en todas las circunstancias, como personas civilizadas, educadas y bien formadas.

Un ser capaz de manejar su libertad y se va formando como persona que va aprendiendo a estar en el mundo, cuidando del lugar donde vive y construyendo la paz como el resultado de aceptar las reglas para mejorar o resolver el conflicto, sin excluir a nadie.

Va haciendo conciencia de que la libertad llega, hasta el encuentro con las libertades de otros., lo cual implica, aceptar a los demás así como son, sin dejarlos como están, saber convivir con las diferencias y asumir la adversidad como un elemento formativo y de crecimiento sin hacerse daño ni hacérselo a los demás, haciendo uso de la libertad de expresión y respetando las opiniones ajenas.

     
     

Va aprendiendo que los conflictos entre personas y entre grupos, se resuelven de manera pacífica y constructiva, con base en el diálogo y la mediación, empleando medios sanos para encauzar sentimientos y enfrentar dificultades y problemas de una manera adecuada, como un ser pensante y reflexivo.

El manejo de la libertad implica el respeto al otro, sin exclusión, sabiendo que todos tenemos los mismos derechos y deberes, las mismas oportunidades y deseos de construir, pues todos somos hijos de Dios Padre Misericordioso que nos ama profundamente.

Una persona con capacidad para amar: Así como lo expresa nuestro padre fundador: “ El amor es el móvil que impulsa a la persona en todos sus actos , desinteresado recto, y conforme a la razón, otras veces egoísta, sensual y acomodado a sus apetitos porque para amar fue creado y el amor es la función necesaria de su corazón, que no puede vivir sin amar” OCLA 331 que va construyendo relaciones sanas y profundas, sólidas y duraderas con los demás, creciendo en solidaridad y misericordia ante las urgencias de los otros, especialmente, ante los que sufren y los más débiles.

     
  Valores Institucionales
   



ESPIRITUALIDAD:
Fortalecemos la espiritualidad en cada persona.

AMOR: Vivimos el amor siendo misericordiosos con el prójimo.

PAZ: Estamos comprometidos con la construcción de la paz.

EXCELENCIA: Trabajamos por la excelencia académica e integral.

FRATERNIDAD: Favorecemos la sana convivencia a través de la fraternidad.

     

 
   
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